YA NO ES TIEMPO DE HÉROES SINO DE EQUIPOS

¿Será tal vez una de las enseñanzas que nos dejará el covid en este nuevo mundo post pandemia?

Este virus vino a cambiar costumbres y metodologías de una vida “normal”. Nos aisló y ahí nos dio la posibilidad de sentir en el cuerpo lo que significa estar lejos del otro. Y empezamos a buscar soluciones tecnológicas para no perder las conversaciones con quienes nos importaban. Descubrimos, casi sin querer, que el otro nos permitía intercambiar ideas y lograr así una nueva idea que nos sintetizara a ambos. Para un mundo occidental, individualista y hedonista, fue tal vez el descubrimiento más revelador, además por supuesto de haber aprendido sobre virus, cuidados de la salud, economía en tiempos de crisis y varios etcéteras más.

Este aprendizaje personal ¿se trasladó al ámbito profesional? ¿Y en la dinámica organizacional, muchos trabajando desde casa, que pudimos aprender? En una cultura de lucimiento personal, de pasearme por los pasillos de la empresa vistiendo mi “puesto” … ¿qué aprendizaje nos dejó el gestionar los proyectos desde casa, en buzo y zapatillas?

Cuando compartíamos el mismo espacio físico era más fácil decir que trabajábamos en equipo, ya que solo alcanzaba con juntarse en una sala de reunión para acordar algunas ideas sobre el proyecto en el que estábamos trabajando. Pero ¿con sólo eso alcanzaba o era la ilusión de que estar cerca físicamente era suficiente?

La comunicación con el otro desde lejos nos desafía a nuevas maneras de comunicarnos y ver al otro. ¿Qué nos moviliza a la distancia para seguir trabajando en un proyecto común? Creo que una de las principales razones para hacer juntos a la distancia es el PARA QUÉ hacemos lo que hacemos, cuál es el PROPÓSITO de lo que hacemos. Preguntas que tal vez no están en el día a día de la oficina normal, pero que en estos tiempos se hacen imprescindibles como punto de encuentro entre todos los involucrados.

Podríamos decir que como seres humanos tenemos dos cosas en común: buscamos un sentido a lo que hacemos y buscamos “pertenecer”. Creo que esas son las dos motivaciones a tener en cuenta para seguir siendo “equipo” a la distancia. Y la emoción que nos predispone a ello es la confianza, con casi un único camino para desarrollarla: el conocimiento del otro. Confiamos en quien conocemos ¿Nos conocemos todos los que formamos parte del equipo? ¿Conocemos las cualidades que podemos aportar cada uno? ¿Conocemos las motivaciones del otro?

Si esta situación actual tan desafiante y llena de incertidumbre nos regala esta nueva mirada del otro, para algo habrá servido.

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